La verdad que mirando atrás en mi vida tengo de decir que me siento bien afortunado de haber nacido en la familia en que nací. No recuerdo cuando haya pasado más de 2 o 3 semanas que si no nos hemos visto, inventamos algo para reunirnos.
Como todos deben saber Papi se fue a dar clases de talla, a defender y mediar conflictos entre ángeles y santos; y a cuidarnos desde donde, yo creo, nos puede velar a todos a la vez. El era el “resuelvelotodo”. No había uno de nosotros que al necesitar algo, lo que fuera, dudaba por un segundo a quien llamar. Siempre estaba ahí para nosotros y para cualquier persona que le pidiera ayuda. Desgraciadamente después que se fué nos dimos cuenta de los “amigos” hipócritas que tenía. Pero eso es tema para otro blog.
Mis mejores recuerdos son cuando me enseñó a jugar pelota y no importa donde eran los juegos no creo que se haya perdido uno. Ni mío ni de mis hermanos. Era el tipo de persona que tenia ese “algo” que todo el mundo quería estar alrededor de él. Todo el que lo conoció lo quería como un papá o un hermano, aunque los suyos propios se lo perdieran... Lo extraño y me hace falta todos los días aunque hablo con él todo el tiempo. Hay veces que lo siento dándome ese empujoncito que necesito.

Pero a pesar de todo la piedra, el centro de la familia, en mi opinión el centro de todas las familias, es Mami. ¿Se imaginan criando cuatro muchachos? No había fiesta, juego o actividad que se perdiera. Todo amigo(a), novio(a) fue bienvenido en casa y a todos, con muy pocas excepciones, se le dió la oportunidad de ganarse la confianza para quedarse. Nunca nos negó nada y siempre nos demostró y demuestra todavía que somos lo más importante para ella, hasta el jamón del sandwich. Eso es hasta que llegaron los nietos que entonces pasamos los hijos a un segundo lugar... abuela al fin.
Nunca olvidaré la super chancleta, aunque me parece que todas las madres las tienen, y cuando me regañaba desde los bleachers cuando yo hablaba malo mientras jugaba pelota. Siempre recordaré el racimo de plátanos que tenía que picar para hacer tostones para la zafra de afrenta’os que éramos y somos.
De mis hermanos Celso, Lourdes y Javier tengo que decir que los envidio a los tres.... Por tener el placer y privilegio de tenerme a mí como su hermano.

Celso como el primogénito abrió el camino para aprender a bregar con Mami y Papi. Al igual que todos los primer hijos fue hacia él que miraba para ver hasta donde se podía llegar sin meterse en muchos problemas en casa. Me atrevo a decir que nunca puse en práctica lo que aprendí, aunque nunca me quedé dormido en un parque de pelota.
Lourdes, la nena...la única nena. Se pueden imaginar que era la princesa de la casa. Pero a pesar de estar entre tres hermanos varones se iba de tú a tú con cualquiera. Siempre estaba pendiente de nosotros, especialmente de mí en la escuela y sabía que cualquier cosa que necesitara o todavía necesite, tiene el “backeo” de sus tres hermanos.
Javier, el bebé, el que nunca, NUNCA, recibió un chancletazo..yo los recibía por él. Que puedo decir de quien además de mi hermano es mi amigo y compañero de loqueras y aventuras, usualmente iniciadas por nuestras respectivas esposas.
Entonces tenemos a mis queridas cuñadas Shirley y Mylene y mi cuñado favorito Paco. Shirley quien prácticamente creció con nosotros. No tengo muchos recuerdos de chiquito donde ella no estuviera presente. Siempre supimos que Celso y ella terminarían juntos. Mylene, tomó tiempo... pero no podría imaginar la familia sin ella. Es la decoradora oficial de todas las actividades y embelequera por excelencia. Y Paco, que lo vacilábamos tanto por ser el “amigo” de Lourdes que la traía de la Universidad de Ponce a San Juan. No sería raro sino fuera porque él vivía en Ponce... y después de traerla tenía que volver a Ponce. Pero es quien, en el momento más difícil que ninguno de nosotros ha tenido que pasar hasta ahora, tomó control de la situación. Sin él no hubiésemos sobrevivido como lo hicimos.


Gracias a todos ellos tenemos a quienes son ahora el centro de la familia. Mis adorados sobrinos y sobrinas. Celso Alejandro, bohemio, brillante, el más parecido al abuelo de todos. Jeancarlos, atleta, extrovertido, intrépido. Tiene ese “algo” que heredó del abuelo y el padre. Mi ahijada Alejandra, la primera nena, inteligente (igual que el padrino), hermosa. De todos los sobrinos es la mamá gallina. Francheska, preciosa, una líder natural, más fuerte de lo que cree que es. Con posibilidades ilimitadas de hacer lo que ella quiera con éxito. Fabiola, también mi ahijada, extremadamente precoz, brillante (también como el padrino), es una esponja que absorbe todo lo que ve y oye. Pablo, que se puede decir, es precioso, simpático y un ángel que nos llegó en el momento preciso.

Mi hija Michelle, a quien ví crecer desde niña hasta la mujer que es hoy día. Inteligente, artistica, espiritual. De un potencial tremendo que está encontrando el camino por el cual llegará a donde quiere y encontrará la felicidad anhelada.
Y por último mi querida y adorada esposa Norma.

Quien me hizo trabajar por muchos años hasta que la convencí. Dos de mis días más felices son Acción de Gracias del 2000 cuando en Strawberry Fields en New York me propuso matrimonio, caramba después de tanto tiempo... ¿había duda de mi contestación? y el 15 de diciembre de 2001 cuando por fin se casó conmigo. Despues de ahí cada día que pasa es el mejor día porque cuando me levanto por la mañana ella está a mi lado.
Por esas y muchas otras razones es que me siento tan afortunado de haber nacido en esta familia. Los quiero a todos y saben que siempre estaré aquí para ayudarlos en lo que necesiten. Por ahí se dice que uno no escoge la familia pero puedo decir, sin ninguna duda, que si me hubieran dado a escoger hubiera escogido la mía.
"Be who you are and say what you feel because those who mind don't matter and those who matter don't mind." Dr. Seuss
















